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Wilbur Shaw gana en Indianápolis

La victoria de Wilbur Shaw

A finales de los años treinta los deportivos del Tridente se hallaban presentes en las competiciones mundiales más importantes. En 1939 Wilbur Shaw, un famoso piloto estadounidense, ganó una de las pruebas más importantes del mundo, las 500 Millas de Indianápolis, precisamente a bordo de un Maserati 8CTF. El Maserati 8CTF es el único automóvil italiano de la historia que ha ganado la prestigiosa carrera norteamericana; además de por esta razón, también tiene bien merecido el lugar que ocupa en los anales de la competición por haber repetido éxito en la siguiente edición, en 1940.

Wilbur Shaw

Wilbur Shaw nació el 31 de octubre de 1902 en Shelbyville, en Indiana; entró en el mundo de las carreras a muy temprana edad. En 1927, cuando apenas contaba 24 años, ya participó en sus primeras 500 Millas de Indianápolis, competición en la que se coronó como campeón en 1937 y, a bordo de un Maserati 8CTF, en las dos ediciones subsiguientes, en 1939 y en 1940, convirtiéndose de este modo en el primer piloto en adjudicarse el triunfo en dos temporadas consecutivas. Ya retirado de las carreras, en 1954 fue designado Presidente del Indianapolis Motor Speedway, cargo que ocupó hasta el 30 de octubre de ese mismo año, fecha de su prematuro fallecimiento.

Las 500 Millas de Indianápolis de 1939

Las 500 Millas de Indianápolis eran durísimas tanto para los pilotos como para sus bólidos, dada la larga duración de la prueba. Los pilotos inscritos tenían que completar nada menos que 200 vueltas a la pista, para un total de aproximadamente 800 kilómetros. Para Wilbur Shaw y su Maserati 8CTF fue una carrera agotadora; el piloto estadounidense se alzó con la victoria superando el Thorne Sparks de Jimmy Snyder y el Bowes Seal Fast de Louis Meyer. El triunfo consagró a Maserati en los Estados Unidos de América, afirmando la supremacía tecnológica europea y la excelencia de los vehículos del Tridente.

El Boyle Special

Mike Boyle, un ferviente aficionado a las carreras norteamericanas, impresionado por las prestaciones de los automóviles italianos en la Vanderbilt Cup de 1938, decidió comprar un Maserati 6CM. El volante le fue confiado a Maurice Rose, quien puso de manifiesto el valor del coche llevándolo a una posición excelente, hasta que un problema en la carburación en la vuelta 165 lo obligó a retirarse. Al siguiente año Mike Boyle envió a su jefe mecánico a Bolonia para que comprara el Maserati 8CTF utilizado en Monza por Zehender. Por desgracia en el viaje de vuelta a los Estados Unidos las bajas temperaturas del período helaron el agua del motor, abriendo brechas en los puntos más frágiles del mismo. Boyle, que confió el volante del 8CTF a Wilbur Shaw, tuvo que reemplazar el propulsor. Por esta razón el bólido recibió la denominación de Boyle Special.