100 years

Siluro 4CM Carenato

Giuseppe Furmanik y su 4CM

El Maserati Siluro 4CM Carenato fue uno de los primeros automóviles de laboratorio; como tal marcó un claro punto de inflexión en lo que concierne a los estudios aerodinámicos. Formas extremas, creadas por las agudas mentes de la aeronáutica, secundadas por una realización impecable permitieron recoger datos muy útiles de cara a la fabricación de los modelos siguientes. El nombre procede del vehículo básico, un Maserati 4CM, modificado a propósito con un carenado —es decir, unas coberturas especiales y una peculiar cúpula sobre el habitáculo— que le confería un aspecto parecido al de un misil o un torpedo (en italiano “siluro”).

El Maserati 4CM que se empleó como base para crear el Maserati Siluro 4CM Carenato era de Giuseppe Furmanik, presidente del Automóvil Club de Italia. El coche de Furmanik era con toda probabilidad el número 1120, o sea, el antiguo 4CM 1100 de récord, equipado con el motor número 1536. Furmanik, gran aficionado al mundo del motor y las carreras, encargó que le construyeran un bólido lo mejor dotado posible desde el punto de vista técnico y aerodinámico para competir en las pruebas internacionales. La idea no era otra que reducir al mínimo el peso y mejorar al máximo la aerodinámica con el fin de lograr que su automóvil pudiera alcanzar velocidades punta impensables en aquellos tiempos.

Los primeros estudios aerodinámicos

A mediados de los años treinta la aerodinámica se hallaba en sus albores: los técnicos empezaban a estudiar las primeras formas con la intención de mejorar la eficiencia de los vehículos tratando de incrementar su coeficiente de penetración en el aire. La aerodinámica todavía no era una ciencia demasiado exacta: los constructores iban realizando probaturas; estudiaban empíricamente el comportamiento de cada una de las partes en relación con la función que desempeñaba.

La carrocería

El proyecto básico del Maserati Siluro 4CM Carenato fue desarrollado por el Centro Experimental Aeronáutico de Guidonia, que decidió conferirle al auto una forma de torpedo (en italiano “siluro”) con el fin de minimizar la resistencia del aire y así conseguir la máxima rapidez posible. Con este objeto se decidió disponer una punta en la parte frontal y un alerón elevado en la cola, así como cubrir las ruedas posteriores con un carenado que mejoraba su eficiencia aerodinámica. Las varias tomas de aire del motor también se cubrieron. De este modo se configuró una carrocería lisa y continua, que la casa Viotti de Turín fabricó con destreza.

Aunque al principio era un Maserati 4CM 1100, el Siluro evolucionó muy rápidamente. Más allá de las modificaciones aerodinámicas de la carrocería, se eliminaron los frenos delanteros, considerados innecesarios, llevando de esta manera la masa total del vehículo a tan solo 580 kilogramos. El bólido debutó el 3 de junio de 1937 con un motor transformado: con la puesta a punto especial del propulsor, capaz de ofrecer un régimen máximo de 7000 revoluciones por minuto, el automóvil podía desarrollar hasta 200 caballos de potencia. Esto le permitió lograr casi todas las marcas que los ingenieros se habían propuesto alcanzar durante el proyecto.