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El motor V16 del Maserati V4

El motor V16 del Maserati V4

En los primeros años de la historia del Tridente los hermanos Maserati experimentaron varias técnicas para mejorar las prestaciones de sus automóviles de competición. Un ejemplo palmario de esta búsqueda inagotable del mejor de los rendimientos es el Maserati V4, un coche de carreras con un motor V16 obtenido a partir de la unión de dos bloques de ocho cilindros en línea del Maserati Tipo 26, vehículo del que el V4 reproducía asimismo el chasis y la carrocería. Esto permitió al Maserati V4 contar con una gran potencia y unas excelentes prestaciones, si bien el peso enorme que tenía que soportar el eje delantero del bólido reducía su manejabilidad.

La era de los números

A principios de 1929 el Tridente se hallaba inmerso en la búsqueda de un automóvil competitivo para los Grandes Premios. Así nació el proyecto V4, que tomó este nombre por la disposición de los cilindros en V y por el cubicaje de 4,0 litros. Este vehículo puso fin, pues, a la numeración cronológica de los coches del Tridente, inaugurando una nueva era: los chasis, empezando por el 4001, a partir de aquel momento iban a ser denominados con las dos primeras cifras de la cilindrada del motor seguidas por el número progresivo de fabricación.

La génesis del Maserati V4

La idea inicial concebida por los hermanos Maserati era muy sencilla: acoplar dos propulsores para aumentar la potencia. Dada la elevada longitud que hubiera tenido un motor de dieciséis cilindros en línea, se optó por configurar una disposición en V de 22,5 grados. Así pues, decidieron tomar dos bloques del motor del Maserati Tipo 26 y acoplarlos oportunamente. El nuevo propulsor de dieciséis cilindros tenía un funcionamiento bastante simple: cada uno de los motores se servía de un encendido independiente, contaba con varios cigüeñales y compresores y disponía de un carburador separado.

Maserati V4: la técnica

Dada la presencia de dos motores de ocho cilindros de 2,0 litros independientes, los hermanos Maserati tuvieron que encontrar una manera de transmitir la potencia total de la unidad de dieciséis cilindros a las ruedas del automóvil. Decidieron crear un sólido sistema de engranajes que permitiera trabajar conjuntamente a las dos unidades. La unidad montada en el lado izquierdo, además, sufrió una modificación para permitir que los gases de la combustión salieran por la parte izquierda del motor, simplificando de este modo la construcción del convertidor. La transmisión era simple y, con respecto a la del Maserati Tipo 26 de origen, estaba reforzada. El depósito tenía una capacidad de 178 litros, pero además el vehículo disponía de una reserva opcional variable, emplazada en el salpicadero, que llegaba hasta los 19 litros de la configuración utilizada en el Gran Premio de Túnez, donde el consumo era de un litro cada 1,9 kilómetros. Alfieri Maserati se ocupó personalmente de la carburación del coche, logrando potencias que iban de los 280 a los 305 caballos a 5500 revoluciones por minuto, suficientes como para propulsar el Maserati V4 hasta una velocidad máxima de 260 kilómetros por hora.

El Maserati V4 y las carreras

El 15 de septiembre de 1929, conducido por el propio Alfieri Maserati, el V4 debutó en el Gran Premio de Monza. Dos semanas después, en Cremona, pilotado por Baconin Borzacchini, el Maserati V4 consiguió el récord mundial de velocidad en diez kilómetros, registrando una media de 246 kilómetros por hora. En los años siguientes el Maserati V4 siguió participando en las competiciones mundiales más importantes, pero, a pesar de sus excelentes prestaciones en cuanto a velocidad, jamás brilló en los resultados por culpa del desequilibrio que ocasionaba el peso excesivo cargado sobre la parte delantera del coche, que dificultaba mucho la conducción.

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