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Alfieri gana la Targa Florio

Alfieri gana la Targa Florio con el Tipo 26 en 1926

En 1926 el fundador Alfieri Maserati conquistó la primera Targa Florio de la historia del Tridente. Esta victoria tuvo una extraordinaria importancia para Maserati, pues significaba la culminación de una prolongada serie de estudios que llevaron a la creación del primer vehículo cien por cien Maserati, el Tipo 26. Alfieri Maserati, en efecto, ganó en su categoría en la Targa Florio de 1926, justamente en el estreno en las competiciones del Maserati Tipo 26, el primer automóvil que jamás haya lucido el logotipo del Tridente diseñado por Mario Maserati.

Victoria en el estreno

Los hermanos Maserati pusieron todo su empeño en la realización del primer coche que, siendo íntegramente de su creación, podía lucir el emblema de la empresa, el Tridente. Terminaron de construir el Maserati Tipo 26 en abril de 1926 y decidieron hacerlo competir de inmediato, en la Targa Florio. El estreno en una carrera oficial jamás resulta fácil: el nuevo automóvil fruto de los estudios ingenierísticos de los hermanos Maserati se aventura por las carreteras sicilianas suscitando muchas esperanzas, pero también muy pocas certezas. Enseguida, sin embargo, el Maserati Tipo 26 demuestra ser un coche especial, más rápido y manejable que sus adversarios: Alfieri Maserati quedó noveno absoluto de la prueba y se alzó con el triunfo en la categoría de 1500 centímetros cúbicos. Así es, Alfieri Maserati cruzó la meta de la accidentada carrera, en la que se dieron numerosos abandonos por problemas técnicos, en 8 horas 37 minutos y 11 segundos. Fue una victoria importantísima, la primera de la dilatada y exitosa historia del Tridente.

La Targa Florio de 1926

En aquella edición de la Targa Florio, que se celebró el 25 de abril de 1926, participaron treinta y tres vehículos provenientes de todo el mundo. En Sicilia se hallaban presentes coches de todos los tipos, desde los potentísimos Bugatti hasta los livianos Alfa Romeo, despojados de hasta el menor de los accesorios para aligerar su peso, pasando por los OM de carreras y, obviamente, por el auto número 5, el Maserati Tipo 26 de Alfieri Maserati. A Alfieri le acompañaba Guerino Bertocchi, que desempeñaba la función de mecánico de a bordo. La Targa Florio era una competición de libre acceso: como no existían restricciones para correr sus 540 km, los participantes podían emplear cualquier tipo de automóvil. La única limitación se refería a las categorías: el Tipo 26 tomó parte en la de vehículos de 1500 centímetros cúbicos con un peso superior a los 600 kilogramos.

El Maserati Tipo 26 de la Targa Florio

En 1926, gracias a la ayuda financiera del marqués Diego de Sterlich, los hermanos Maserati compraron diez chasis Diatto 30 Sport puestos a la venta por la fábrica Diatto, que a principios de aquella temporada se había retirado de las carreras. De esta manera los Maserati, tomando un bastidor Diatto y aprovechando varios componentes mecánicos de la temporada anterior, montaron una evolución del Diatto GP 8C con compresor, creando el primer Maserati de la historia, el Tipo 26. Este automóvil incorporaba un motor de ocho cilindros en línea de 1492 centímetros cúbicos, con un diámetro y una carrera de 60 x 66 milímetros. Con una potencia de 120 caballos a 5300 revoluciones por minuto, el Maserati Tipo 26 superaba los 190 kilómetros por hora gracias a su cambio de tres velocidades. La distancia entre ejes de 265 centímetros se combinaba con una distancia entre las ruedas delanteras de 134 centímetros y de 136 centímetros entre las traseras, características que garantizaban una buena estabilidad y una gran facilidad de manejo. De cara a la Targa Florio, cuyo reglamento apenas establecía restricciones, los hermanos Maserati decidieron eliminar la cola ahusada del Tipo 26 y reemplazarla por una parte trasera más sencilla, cortada y dotada de dos ruedas de recambio de acceso inmediato, con el objeto de agilizar las operaciones de reposición de los neumáticos en caso de pinchazo.